Retrato de James Braid, padre de la hipnosis científica

James Braid

James Braid: el cirujano que fundó la hipnosis científica

James Braid transformó el mesmerismo en hipnotismo científico. Su método de fijación visual y la teoría del monoideísmo sentaron las bases de la hipnosis clínica moderna.

Admin5 de octubre de 2026, 14:006 min de lectura

Durante siglos, los estados alterados de conciencia y las curaciones atribuidas al poder de la mente estuvieron envueltos en un halo de misterio, esoterismo y charlatanería. La historia de la hipnosis clínica no se construyó de la noche a la mañana; requirió un largo y fascinante viaje que transitó desde los salones de magia del siglo XVIII hasta el rigor de los quirófanos y los laboratorios del siglo XIX, transformando radicalmente nuestra comprensión de la mente humana.

Para entender cómo nació la hipnosis científica, es imperativo mirar al fenómeno que dominó los debates científicos de finales del siglo XVIII:

  • El fluido invisible de Mesmer: El médico alemán Franz Anton Mesmer popularizó el “magnetismo animal” (o mesmerismo). Sostenía que existía un fluido magnético universal que conectaba a los seres vivos y que las enfermedades se originaban por bloqueos de este fluido. Sus sesiones eran espectaculares puestas en escena con barricas de hierro, cuerdas, música tenue y salones repletos de espejos.

  • El rechazo de la oficialidad: Aunque miles de personas afirmaban curarse, la Academia de Ciencias de Francia dictaminó que el mesmerismo carecía de base física demostrable y atribuyó sus efectos a la simple imaginación o al fraude, relegando la práctica a los espectáculos de feria y los curanderos.

El punto de inflexión llegó en noviembre de 1841, cuando el cirujano escocés James Braid asistió en Mánchester a una demostración pública de magnetismo animal realizada por el suizo Charles Lafontaine. Acudió con una actitud estrictamente escéptica, convencido de que presenciaría una farsa.

Sin embargo, observó que los sujetos experimentaban un cierre ocular progresivo y una relajación profunda. Como investigador riguroso, Braid rechazó los fluidos invisibles, pero intuía que el fenómeno psicofisiológico era real. Se propuso despojarlo de misticismo para encontrar su verdadera causa.

  • El mecanismo de la fijación visual: Braid comenzó a experimentar y descubrió que podía inducir el trance de manera rápida y fiable pidiendo al sujeto que mantuviera la mirada fija y sin pestañear en un objeto brillante (como el cuello de una botella o una lanceta quirúrgica) colocada a corta distancia por encima de los ojos.

  • Fisiología y bautizo del “Hipnotismo”: Su teoría inicial postulaba que la fijación prolongada sobrecargaba y agotaba los centros nerviosos ópticos y cerebrales, provocando una parálisis funcional temporal. Al percatarse de que simulaba un sueño artificial, acuñó los términos “hipnotismo” y “neurohipnología” (del griego hypnos, sueño). Años más tarde intentó cambiarlo por “monoideísmo” al comprender que el sujeto no dormía realmente, sino que su mente estaba dominada por una única idea (mono = uno, idea = idea), aunque el nombre original ya había calado hondo.

Una vez que Braid legitimó el estudio del trance, el testigo pasó a Francia, donde el campo se dividió en dos posturas irreconciliables a finales del siglo XIX:

  • La Escuela de la Salpêtrière (París): Liderada por el neurólogo Jean-Martin Charcot (el “Napoleón de las neurosis”), sostenía que la hipnosis era un fenómeno somático y patológico. Afirmaba que solo las personas con predisposición a la histeria podían ser hipnotizadas, dividiendo el trance en tres fases estrictas (letargia, catalepsia y sonambulismo) y usándolo como espectáculo clínico.

  • La Escuela de Nancy (o de la Sugestión): Encabezada por el médico rural Ambroise-Auguste Liébeault y teorizada por el profesor Hippolyte Bernheim, revolucionó el paradigma. Sostenían que la hipnosis no era una enfermedad, sino un estado psicológico normal vinculado a la sugestibilidad presente en la gran mayoría de los seres humanos.

La Escuela de Nancy derribó los dogmas parisinos mediante postulados clave que democratizaron el trance:

  • La omnipresencia de la sugestión: Para Bernheim, “no existe la hipnosis, solo existe la sugestión”. El trance no era un sueño profundo inducido por fatiga o fluidos, sino un estado de hiperreceptividad donde la mente aceptaba una idea sugerida con convicción.

  • Democratización y poder de la palabra: Demostraron que casi cualquier persona sana podía entrar en trance y que la palabra hablada podía alterar funciones orgánicas (como modificar el ritmo cardíaco, calmar dolores o disolver parálisis sin lesión física), erigiéndose en un auténtico agente farmacológico.

  • El desplome de la Salpêtrière: Nancy demostró que las famosas fases de la histeria de Charcot no eran naturales, sino artefactos experimentales inducidos involuntariamente por las expectativas del propio entorno médico. Al eliminar la sugestión del experimentador, las rígidas fases desaparecían, consagrando el triunfo de Nancy tras la muerte de Charcot en 1893.

El legado combinado de Braid y la Escuela de Nancy cambió para siempre el rumbo de la mente humana y germinó en las grandes corrientes del siglo XX:

  • El nacimiento del Psicoanálisis: Un joven Sigmund Freud, insatisfecho con la neurología mecanicista, viajó en 1889 a Nancy para ver trabajar a Bernheim y Liébeault. Quedó impactado al comprobar cómo las ideas inconscientes gobernaban el cuerpo. Aunque abandonó la hipnosis formal por sus limitaciones, el concepto de Nancy sobre lo no consciente y la fuerza de la palabra inspiró directamente su técnica de la asociación libre.

  • La antesala del Cognitivismo y la Terapia Ericksoniana: Al postular que las creencias y el lenguaje moldean la realidad, anticiparon el cognitivismo moderno. Asimismo, la flexibilidad y el respeto por el paciente que caracterizarían después a Milton Erickson tienen un parentesco directo con la clínica empática de Liébeault y los cimientos científicos de Braid.

Los cimientos puestos por Braid, la Escuela de Nancy y la hipnosis clínica continúan vivos en métodos contemporáneos de autorregulación psicofísica:

  • Entrenamiento Autógeno de Schultz (1932): Deriva directamente de la investigación hipnótica; sus seis fórmulas estándar (pesadez, calor, ritmo cardíaco, respiración, plexo solar, frente fría) son auto-sugestiones estructuradas que el paciente practica en autonomía.
  • Relajación Muscular Progresiva de Jacobson (1929): Aunque se centra en la tensión-liberación muscular, comparte con la hipnosis el principio de contraste sensorial y la regulación del sistema nervioso autónomo.
  • Sofrología (años 60, Alfonso Caycedo): Sintetiza hipnosis, relajación progresiva, entrenamiento autógeno y meditación oriental en un protocolo graduado (cuatro grados de relajación dinámica).
  • Método Silva (años 60, José Silva): Entrena el acceso voluntario a estados alfa/theta mediante visualización y sugestión, heredero directo de la neurohipnología de Braid.
  • Mesmerismo: Raíz histórica del fenómeno; su legado conceptual (fluidos, sugestión, trance) fue despojado de misticismo por Braid para fundar la ciencia moderna.

YouTubeLa verdadera historia de la hipnosis: de misterio a ciencia

James Braid

Explora las ramas del artículo

Compartir este artículo